16 feb. 2011

Reptisensorial


*

Si eres una cobra, baila para mí,
al compás de mis gemidos
mece tus colmillos,
dirígelos hacia mí.

Respira el humo de mis pestañas encendidas
que son más tuyas que mías,
porque del fuego se alimenta el arrepentido
y de las sobras llamadas cenizas se gesta el castigo.

Escamas en tu cuello, escamas en tus manos.
Él es camastro para mi cuerpo
donde no sueño, donde no duermo.
Es camastro para el eterno cansancio.

Arrastra tus pezones en el asfalto
para poder con mi lengua calcular su radio.
Si cada hembra hace lo mismo con sus ovarios,
¿Por qué no has de poder tú arrastras también tu falo?

Si eres una cobra, hipnotízame.
Con la mirada envenenada, poséeme.
En la penumbra de la madrugada, asfíxiame;
que entre tu recuerdo y mis sueños, no hay almohadas.

Si eres una cobra, baila para mí,
al compás de mis gemidos
mece tus colmillos,
dirígelos hacia mí.

*




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