18 abr. 2009

Después de la tormenta...



Cuando la tranquilidad volvió a nuestros cuerpos y la única luz que nos iluminaba provenía de las estrellas, después de la despedida de unos extraños y otros que no lo eran tanto, yo hablé mientras sus ojos se dedicaron solamente a adular a mis labios.

No escuchaba, nunca escuchó, pero sí quiso decir lo que creyó mejor para mí, o para ambos, como si yo no lo supiera ya. Aún así le dejé continuar con una sonrisa ésta vez honesta y algo persuasiva.

Y su mirada me halagaba, coqueteaba conmigo, burlándose de la ironía con un cinismo que creí exclusivo de mi persona. Sus ojos de nuevo, me mostraban su intención y sin embargo su boca me presumía lo maravillosa y estable que es su nueva relación. Pero se contuvo, como si se hubiese percatado de Dios sobre su cabeza, señalándole, como una advertencia.

Yo estaba dispuesto a no pretender: o bebes alcohol o bebes inocencia. Y ésa noche bebí alcohol: no es sorpresa. Tanto como quise, tanto como me fue posible. No perdí mis modales, nunca los pierdo, ni mi dignidad a pesar de su cuestionamiento. Yo no me contendría porque Dios no me señala, mucho menos me amenaza, yo no le debo nada.

Creo que hubo palabras sobrantes, pero siempre hay algo que tiene que sobrar. Sobra comida y se alimentan los perros, sobra dinero y se benefician los pordioseros, sobra amor y revienta el corazón.

Así que a su parecer se equivocó; bien pude hacerle sentir culpable pero dejé el patético papel de víctima porque recién me llegó un nuevo guión, uno donde el protagonista soy yo. Nada más curioso y vergonzoso que rebobinar la memoria a momentos donde se actuó mal y la obra cayó en el error.

Justo antes de abrir una puerta desconocida, se cerró la anterior que, si hasta ese instante seguía abierta, fue porque aún estaba yo adentro. Ahora que estoy afuera puedo sentir mejor, lástima que no pudo ser así en el interior, qué pena.

"No fue tan malo después de todo" me gusta más que admitir lo bueno que en realidad fue. "Comprendí a tiempo" me gusta más que decir cuán tarde lo logré, pero qué importa. Por cierto ¿qué es tiempo?

Ésa noche repleta de movimientos impúdicos, de carcajadas vacías pero llenas de vida, de reencuentros ansiados e inevitables recuerdos; entendí que nunca se termina de madurar y que, antes de atravesar, hay que mirar hacia ambos lados del camino.

9 abr. 2009

El mundo de mis ojos




En el mundo de mis ojos ciertos días no amanece
no es azar no es destino no es un obsequio de Dios para el Maligno
en un mundo donde la lluvia es sangre y las nubes son labios carmín mordidos
no hay mayor placer que ver a la luna fingir brillar cuando anochece.


¡Por supuesto que hay vida! aunque se crea sólo una utopía
tan diversa como la de otras tierras igual de remotas e inexploradas
es que nadie se ha vestido de coraje como para aventurarse a transitarlas
ni siquiera el cuerpo que por dentro erupciona en ardiente ira.


Más allá de donde se permite sentir, cuentan las visiones proféticas
historias de finales apocalípticos cuyo clímax no es otro que el amor
probable es que sean también fábulas disparatadas escapando de una mente escéptica
las que llenen el vacío que alguna vez dejó toda una generación.


Otros días se elige un cielo azul sobre uno color rosado
aunque todos juzguen absurdo el derecho que tiene este humano
pero el Sol siempre habrá de estar en posición, allá en lo alto
y entonces no queda más opción que levantarse cada mañana y saludarlo.


Quizás la geometría de algunos cuerpos escondidos en los rincones del sofá
no permite a sus respectivos sentidos prestar atención a lo que sucede a su alrededor
quizás son perfectos en demasía y se convierte eso en el peor de sus defectos
o por otra lado, quizás su Naturaleza errátil les prohibe acercarse a lo Superior.


Además de entes matemáticos y códigos genéticos que preestablecen placeres,
en el mundo de mis ojos no puede faltar lugar para la aurora boreal,
infiérole infelicidad a todo aquel incapaz de tenerle en sus amaneceres
la misma infelicidad que alguna vez iluminó (sí, iluminó) a una mirada ya resplandeciente.

3 abr. 2009

Dame vida



Me deshidrato lentamente mientras las fieras se acercan. El eco de sus aullidos me lo advierte.
Estoy solo rodeado de las rocas azul celeste, con mi mano derecha ocupada por el objeto de un futuro que ahora es presente.

¡Que nadie venga a verme! Pues el temor de que mis lamentos causen lástima es muy fuerte. ¡Necesito del néctar transparente! Y olvidar que este castigo no es inducido por mi mente sino por mi cuerpo inerte.


(...analogía vergonzoza encontrada en las notas de mi teléfono móvil.)

26 mar. 2009

El día en que el Sol



El día en que el Sol decida apagar su luz y rendirse ante la mirada inquisidora de las sombras será recordado hasta el momento en que el mismo Sol cansado ya, decida terminar con su propia vida.

Merece que esas palabras vacías lleguen hasta su núcleo. Expuestas pero inmunes a la toxicidad de sus gases. Lo que está mal es su permanencia, con su intención escondida cubierta con un manto de mala ortografía. Su verdadera naturaleza parasítica y no lo que en un principio parecían, palabras simbiontes.

¡Palabras, palabras y más palabras! No sólo por ellas padece, no sólo para ellas grita. Hay más ahí afuera. Cada ligero movimiento que el dedo índice lleva a cabo es una prueba que se archiva en los expedientes exclusivos de la memoria cósmica. ¿Qué hay de las miradas? ¿Se cree el Sol capaz de ganar si se enfrenta a cada uno de esos brillantes ojos? Él es el sol, no es el brillo, los ojos son globos cuya superficie de vidrio corta cualquier rayo en su camino, y a su paso va sembrando nuevos críos como un macho fértil. Quizá ese sea uno de los motivos para que el Sol apague su luz.

Lo que da vueltas dentro de su propia órbita no sabe que puede seguir otras, que debe seguir otras o que quizás debe dar vida a una nueva. Sin embargo sigue girando porque es lo único que sabe hacer y de lo único de lo que le hablaron cuando era pequeño. ¿Cómo aprender lo que se debe hacer antes de colapsar de nuevo o ser abducido por un agujero negro?

Hay un hilo conductor que atraviesa el centro de los cuerpos, lo recorre en cada parte de sus adentros y para colmo sale limpio: sin plasma ni fluidos que delaten su intromisión. Es parecido al mismo hilo del que penden las sonrisas. Esas resignadas a vivir colgadas, pero no son reales.

El Sol sigue siendo el centro de todo, o al menos de su Sistema. Su ego no puede ser más grande porque rebasaría los límites de la galaxia y lo descubrirían. Por eso está pensando cuál de los extremos es mejor compañero.

Yo por mi parte evito hacer juicios, porque no hay nadie a quien pueda condenar y por el contrario seré señalado como culpable de haber cometido actos innombrables. Sólo me dedico a ser un espectador.

A veces, cuando siento que no hay nada qué decir, me quedo en silencio y permito a mi mente hablar por mí. Es conveniente porque nadie puede escucharla, pero resulta por igual dañino porque soy el único receptor de sus mensajes y como tal tengo que decodificar y asimilar su contenido; como si no fuese suficiente ser el oído en el que deposita todo su auxilio.

Como he dicho, hay un hilo conductor que atraviesa cada cuerpo, cada pensamiento, cada recuerdo y cada sentimiento. Nada es aleatorio, porque hasta el mismo azar complace al destino para evitar una venganza prometida. Todo tiene sentido, quizás no sea tan perceptible como cuando el Sol apaga su luz, pero cuando la obscuridad llega se vuelve totalmente visible.

23 mar. 2009

Uno cualquiera


Comeré una manzana amarilla aunque su piel sea como la tuya, seca y marchita porque ni siquiera la coincidente semejanza con tu apariencia evitará que beba la dulzura de su pulpa, y, al llegar al centro, ahí donde la vida se guarda temerosa a vivir, no habrá otra salida más que arrojar la semilla a la tierra que habrá de hacerle sufrir.

No será mi mano quien la arrebate de su árbol, ni serán mis ojos los testigos de violento acto. Alguien la dejará frente a la puerta, o quizás de manera asombrosa entrará por la ventana para que nadie en la habitación desconozca su llegada.

Mi lengua se quema en la espera, arde la superficie porosa al lamer un trozo de Sol, como especifica su condena. Mi dentadura con lentitud se erosiona, la saliva se filtra en las encías dejando surcos de carne tras su malicia, mientras, los dientes que un día fueron fuertes mastícanse entre sí con la justicia como fin reinante y la carestía como un obligado estandarte. ¿Qué desgraciado desenlace? si mis labios no están excentos del dolor infligido por el reloj inquisidor, cuando latiguea sus manecillas de cuero para crear tensión.¿Y qué hay de los números salvajes? Más fieros que cualquier bestia indomable, no habrá de ser humano aquél que soporte su ataque.

La desesperanza morirá: apuñalada, ahorcada, ahogada, envenenada, o de manera natural. Nada es cierto mientras vaga por el cielo pues todo se vuelve verdad hasta el momento en que pisa el suelo. ¡La supervivencia del más apto! si se conoce el mismo destino para ambos destinatarios, ¿qué importa la jerarquía? No se trata de la evolución y otras tantas absurdas teorías, cuando lo absoluto lleva un nombre, y ese nombre es Amor, "muerte" es sólo una palabra sin significado, sin importancia.





Nota: Los escritos no tienen relación cronológico-emocional, son aleatorios n_n

14 mar. 2009

No más

Me niego a soñar una vez más.

No quiero encontrarle ahí también, en contra de mi voluntad.

¿Qué necesidad puede tener mi cuerpo, o quizás también mi esencia, como para colocarle justamente en mi particular micro-realidad? ¿Cuál es el fin de ese instinto masoquista, si a pesar del placer que me da, no es más que dolor cubierto con un gran velo de obscura tenuidad?

No me importa si es un capricho de mi complicado corazón, o un dictamen inapelable de mi mente, cuyo complejo de superioridad la eleva más allá de las nubes y a veces le es difícil bajar.

Ha dejado de ser un simple reflejo para convertirse dolorosamente en el mismísimo espejo, donde me veo al soñar sin saber qué está a punto de suceder, sin conocer el desenlace de una historia que en lugar de ser imposible e irreal resulta tener tonalidades de verdad.

Si antes mi intención era topármele en cada calle, cada monitor, cada pedazo de tiempo y espacio por mínimo o surreal que fuera, mi intención actual es evitarle rotundamente como si ni siquiera existiera. Porque ya no es una situación divertida, mucho menos esperanzadora, es un papel rasgado que el viento se ha encargado de trasladar de un lugar en lugar, pisoteado por el pie de la ignorancia que camina feliz sin preocuparse por dónde anda.

Me niego a soñar una vez más porque a veces despierto me siento menos vivo y me creo capaz de escribir la historia de mis días. Dormido no puedo, me niegan imponer un poco de mi juicio, ni siquiera me es permitido un instante de ilusión. Temo pues, que los sueños sean la única realidad, no porque no quiera vivir con los ojos cerrados sino porque, como lo que soy, sé que nunca estaré listo para la absoluta verdad.

28 feb. 2009

Ataque


¡Reunamos personas! Matemos a la inmadurez con la misma espada flameante con la que nos atacó en el pecho. Es claro que sólo queda una cicatriz espantosa en la zona del impacto, qué mejor recuerdo de un error tentadoramente repetible que esa cicatriz.

Busquemos esos insectos vengadores en las ranuras de nuestros troncos y nuestras raíces. Que sean ellos los encargados de invadir las plantaciones de maleza, que la exterminen para poder sembrar en esa tierra las más hermosas semillas y así cuando la primavera deje de ser una fantasía, recolectar los frutos que hagan de nuestras vidas un bosque de felicidad eterna.

Ya que estemos todos situados bajo el mismo círculo de confesión, habremos de permitir a la luz violeta entrar a nuestros cuerpos. Que recicle los restos de falsedad que se introdujeron cuando los parásitos se alimentaban de nuestros miedos. Que se lleve consigo hasta la mínima partícula de mentira para abandonarla a mitad de la nada, donde no causará más daño.

Es absurdo que un tótem hueco venza a un par de cabezas colosales bendecidas y labradas por la mano del sabio.

¿Cuántos más? ¿Un centenar? Que la convocatoria se proclame abierta. La cacería de brujas contemporánea no tendrá lugar para las equivocaciones ni atención para los reclamos.

24 feb. 2009

Sólo un pedazo


©José Carlos Gómez


No te llevaste mi vida entera entre tus pies, a pesar de tu puta prisa. Sin embargo te llevaste un pedazo de ella. Ya sé que no me lo devolverás, ni aunque te lo pida, ni aunque no lo quieras. Es mejor así al final. Yo también tengo un trozo de la tuya y eso no me hace sentir mal, pero tampoco me hace sentir mejor.


No me importa saber cómo lo tratas o cómo lo tratarás. Porque estás lejos y no veo lo que haces con él. Imagino que, durante tu día, le dejas en tu casa con la puerta principal abierta para que se escape. Siempre supe que tu pecado es ignorar, jamás se escapará. Y cada que vuelvas a tu hogar, te recuestes en tu cama y cierres los ojos, ahí estará ese pedazo de mi vida a través del cual puedo llegar a ti sin otro motivo que no sea el manipular tus sueños.


No espero que entiendas porque hace tiempo dejé de esperar, y hace tiempo también que sé lo incapaz que eres para entender. Odio haber tenido la razón, porque cada paso que da el razonamiento es una ilusión pisoteada. Y esa ilusión en particular era tan bella como para haber muerto de tal trágica manera. Yo sí entiendo.


Ahora, ¿ibas retrasado a tu destino? O por qué apresuraste tu andar. Cuando en un principio te mostrabas sereno y tranquilo, justo como yo camino. Para después comenzar a correr, me cogiste de la mano y me obligaste a seguir tu apresurado paso, ¿y cuál era el desenlace predecible? Mi caída.


Al parecer tú no tropezaste ni caíste, aún cuando ibas descalzo. ¿Es eso lo que quieres que todos crean? Que corriste descalzo y llegaste a donde tenías que llegar sin un solo raspón. Está bien. A mí no puedes engañarme, porque yo fui parte de esa carrera, y recuerdo haberte ofrecido mis alas para llevarte a un lugar mejor en las alturas, pero no. Preferiste caminar, después huiste. Decidí acompañarte, estar a tu nivel terrenal para evitarte algún percance, y quien resultó lastimado fui yo. Debe ser normal, estaba tan acostumbrado a simplemente volar.


Considero inútil alimentar el trozo de tu vida que tengo, sin embargo continúo haciéndolo. Supongo que mi inconsciente no permitirá que algo que se encuentra a mi merced muera de inanición, o de sed, o de amor. Lo alimento con lo único que me sobra: letras, con lo único que me motiva: sueños, y lo único que me hace continuar mi camino: amor. Por tanto puedes estar tranquilo al saber que lo trato bien, si es que te interesa saberlo.


Mientras tanto seguiré llegando a ti a través de ese pedazo de mi vida con el que te quedaste, y tú seguirás llegando a mí a través del tuyo.

22 feb. 2009

Un día soleado como hoy...



...cuando el nuevo viento agita lo verde, quiero imaginar que también puede mover lo inerte. Que lo traslade aunque lo deje en ninguna parte, si así lo quiere. Que viaje hasta el punto en donde el norte y el sur no sean señalados más por la flecha punzante.

Eso que es
inerte y por naturaleza transparente, habrá que nutrirle con clorofila y volverlo verde. No importa que se vuelva material y tenga que morir, mientras siga siendo natural y pueda al menos vivir.

19 feb. 2009

Neón

"Todo vuelve al mismo punto en donde comenzó"

"Va y viene sin final"

"A veces nos rodea para atacar mejor"

"Nos confunde para crear emoción"

"Forma la unidad a través de un agujero negro"

" Bombardea de luz al núcleo (o de obscuridad)"

"Otra vez se va, tan volátil, tan fugaz"


"Aún creo... No dejaré de hacerlo"

16 feb. 2009

Quizás...


He de recibirle con una cálida sonrisa, benditas lecciones de hipocresía:

Como si no le conociera, como si sus intenciones ambiguas yo no supiera.

Estrecharemos manos y enlazaremos labios al igual que un par de enamorados;

Tan dulce la ignorancia que ciega la visión más aguda, la más astuta, la más amplia.



Ni siquiera imagina, su verdad en mis adentros consumiendo sin medida

Materia descompuesta. Ni siquiera imagina, de nuevo su vida en mí peligra.

No hay advertencia capaz de lograr un retroceso cuando se ha avanzado tanto

Como por igual no hay medida que pueda borrar tan marcado trazo.



Será quien vista de compañía a la desnudez en mis noches a la luz de las velas,

Quien dará sentido, aunque resulte absurdo, a la incoherencia que flota en el cubo.

Será también quien habrá de ordenar las pinceladas abstractas en el pedazo de tela,

Quien limpiará el desastre que dejó cuando intentó pintar lo que en realidad no hubo.



Negaré que mis palabras repulsivas nacieran de mi materia craneal,

Mitificaré la historia hasta volverla increíble, para que nadie sepa lo que alguna vez dije.

Porque después de todo la realización de una promesa no reside en su origen,

Sino en la dirección correcta, la circunstancia perfecta. Inclusive si resulta ser fatal.