6 ago. 2010

Drama para Uno


Convierto un sutil insulto a la inteligencia emocional de un extraño que ahora te besa, en un drama para Uno. Y la comedia la pierdo, entre mensajes leídos y respuestas que atraviesan el tiempo, como el cohete perfora nubes, el clavo paredes y el humano su propio cuerpo.


No celo tus ojos, para qué si ya no me miran. Desearía celar tus besos pero encuentro nuevos labios en cada lugar al que entro, y aunque no sea cómplice y testigo de su erótico efecto me basta con desintegrar su materia en partículas invisibles para unificarlas después, cuando necesite fantasías para satisfacer la líbido y esquivar sus señuelos.


Nunca volveremos al mismo punto, ni siquiera la rueda de la fortuna lo hace, ahora en medio, quizás bajemos o subiendo nos quedemos atrapados en la oscuridad del cielo, cegados por la luminosidad de unas estrellas cada vez más opacas cuya salud no se ve en el electrocardiógrafo sino en la intermitencia de sus gritos.


Pero sé que aunque el punto se haya clonado al infinito llegará el momento en el que se cansará de sí mismo y hará explotar todos esos hologramas mal nacidos para regresar a la soledad del Uno. Con ese retorno presentido brindaré desde la dualidad de mi torre, observando entre llanto y risas cómo marchan entrando triunfantes.


Justifica tus errores con absurdos de un libro concebido por la avaricia, yo me sé esos y más, y no tuve que haberlo leído. Soy el número que abrió tu cuenta y lo seguiré siendo, así me cambies por símbolos, así me cambies por letras.


Creí que estarías lamentando mi ausencia pero en realidad nunca hubo tal, y sólo ríes acompañado de alguien más que estuvo dispuesto a esperar que me fuera. Dile que sigo aquí y si aún así la sonrisa se muestra en su rostro, me declararé incapaz de hacer sentir lo que sentí.