28 feb. 2009

Ataque


¡Reunamos personas! Matemos a la inmadurez con la misma espada flameante con la que nos atacó en el pecho. Es claro que sólo queda una cicatriz espantosa en la zona del impacto, qué mejor recuerdo de un error tentadoramente repetible que esa cicatriz.

Busquemos esos insectos vengadores en las ranuras de nuestros troncos y nuestras raíces. Que sean ellos los encargados de invadir las plantaciones de maleza, que la exterminen para poder sembrar en esa tierra las más hermosas semillas y así cuando la primavera deje de ser una fantasía, recolectar los frutos que hagan de nuestras vidas un bosque de felicidad eterna.

Ya que estemos todos situados bajo el mismo círculo de confesión, habremos de permitir a la luz violeta entrar a nuestros cuerpos. Que recicle los restos de falsedad que se introdujeron cuando los parásitos se alimentaban de nuestros miedos. Que se lleve consigo hasta la mínima partícula de mentira para abandonarla a mitad de la nada, donde no causará más daño.

Es absurdo que un tótem hueco venza a un par de cabezas colosales bendecidas y labradas por la mano del sabio.

¿Cuántos más? ¿Un centenar? Que la convocatoria se proclame abierta. La cacería de brujas contemporánea no tendrá lugar para las equivocaciones ni atención para los reclamos.

2 comentarios:

Alberto dijo...

Entonces...

Tengo que cazar muchas brujas

:P

O eso espero...

Zucy Pop™ dijo...

Ah?
a ver, a ver, a ver,
explicame bien,
medio mundo morirá??
eres como el inquisidor
o algo semejante?
ya se me fundió el cerebro :S