22 feb. 2011

Perlas del Sueño


En la cama de rubíes construida en una dimensión paralela a esta, estoy acostado. Allí sí duermo porque me arrulla el canto de las perlas, hermosas cuando se les encuentra en sus hogares cubiertas de moho y acechadas por depredadores. Te agradecen por descubrir su belleza.

Con ellas me hice un par de aretes, les incrusté detalles de coral negro, ese que brilla por las noches y convierte los mares en cielos estrellados. Quise darles un toque más masculino por lo que agregué unas cruces de espinas diminutas que encontré en el jardín de un convento, y aquí de mis lóbulos rebosantes cuelgan las cruces.

Estos aretes de perlas son para que me canten cada vez que desee dormir y soñar con los tiempos en los que me escondía en cenotes mayas, me escondía de todo amor que intentara volver, obligando a mi memoria a reencarnar en una mente aparte, ajena a mí, a través de un ritual prehispánico que involucraba un sacrificio carnal. En esos cenotes donde encontré aquellas perlas.

Para soñar con los tiempos en que era rey de una tierra maravillosa, repleta de campos verdes y días soleados, aguas cristalinas y personas encantadoras que nacían de árboles de médula ósea. Para soñar con los tiempos en que no sufría de decepciones amorosas porque no tenía corazón, nadie tenía, éramos autómatas y nos alimentábamos de tecnología, sin embargo continuaban las decepciones espirituales porque aún teníamos alma.

Para soñar con los tiempos en los que fui todo lo que es y nada era desconocido para mí porque yo era todo lo que había por conocer. Sólo yo.

Todos me preguntan por los aretes de "perlas metanimus" como les llamé. Que dónde los conseguí, que son muy lindos, que me lucen bien y también comentarios negativos sobre su apariencia femenina principalmente. Sólo agradezco y sonrío. Temo que puedan volverse una adicción, es decir, aquí no puedo dormir y sin los sueños todo indicio de esperanza por más mínimo se ve perdido y así se desataría una ola de suicidios (en el más trágico de los panoramas), en cambio en esa dimensión de la cual desconozco nombre o alguna manera de identificarla, ahí sí puedo dormir plácidamente como solía hacer pero lo más importante: ahí sí puedo soñar escenas como esta en la que me encuentro escribiendo un sueño, uno de esos que se tienen despierto por temor a que se esfumen cuando se despierta en la realidad, la inminente realidad.

Entra un dilema a una mente y ahí se divide cual célula... dos, cuatro, ocho, dieciséis, etc. Y ya no es un dilema, se vuelve un unilema en donde cabe toda posibilidad y se traza todo camino. Así ahora, la pesadez de los cuerpos contaminados obliga a liberar cargas a través de los sueños, sin ellos los espejos comienzan a tener mucho sentido pues nos convertimos en reflejos, hologramas, o en el peor de los casos en máquinas de sexo vacías. Al no poder descargarnos, explotaríamos en millones y millones de partículas binarias las cuales quedarían flotando como la chatarra de satélites, y jamás encontrarían su partícula gemela.

Por eso es que hice los aretes, además las perlas me lo pidieron: "queremos cantarte al oído cuando nos lo pidas, seducirte con el silbido de nuestras voces intrasensoriales y elevar uno a uno cada vello de tu cuerpo. Erizar los pequeños pelos de tu nuca y escuchar tu ritmo cardiaco in crescendo. Todo eso queremos hacerte cada que vez que lo quieras, llévanos contigo hasta el fin, si logras encontrarlo. Mientras tanto en el camino queremos acompañarte y siempre estar contigo". Así que lo hice, las usé como ellas me pidieron y desde entonces cargo sus cuerpos como Cristos en ataúdes tapizados de terciopelo. Y hasta ahora han cumplido lo dicho.

Ha sido un cambio radical, de repente tener la oportunidad de volver a ser tú, de recordar la música que te hacía sentir, de ver las películas que te recordaban viejos amores, de presenciar el vuelo del ave y querer volar con ella. Por eso es que acepté traerlas conmigo, no quería dejar todo eso olvidado, no quería abandonar todo lo que me construyó y me ayudó a su vez a construir por mi cuenta. Te constituyes del otro hasta que descubres las minas del Yo Original en tu interior, luego dejas que el otro las explote y haga enormes orificios en tu cuerpo para después dejarte vacío y solo.

No tenía intención de caer en ese espacio sin vida. Creo que las perlas me encontraron a mí, me llamaron a través de una cadena de sueños y cuando al fin logré llegar e hilar cada uno allí estaban reposando sobre una roca, rodeadas de pequeños peces-dragón; éstos las protegían, en cuanto me vieron lanzaron pequeñas llamaradas de sus branquias y de sus bocas salía un gas violeta que nunca supe qué efecto tenía porque resulté ser inmune a el. Entonces las perlas emitieron un zumbido casi imperceptible para mí y los peces-dragón salieron volando para refugiarse en un nido de cuarzos construido naturalmente en la caverna. Ellas les pidieron que se fueran, según me dijeron después.

--Bienvenido seas, como debes saber estás en un sueño. Has llegado hasta aquí por tu cuenta sin embargo nosotras nos hemos encargado de que tomes los elementos reales adecuados para crear estas realidades alternas y así llegaras hasta nosotras, es algo complicado de explicar pero lo entenderás. En fin, ¿sabes para qué estás aquí?

--No lo sé, creí que era un sueño más donde nadaba, jamás imaginé algo como esto. Pero, ¿cómo es que ustedes tienen el poder de hacer todo eso que dicen? ¿Acaso son una especie de ente mitológico maldito? ¿O un Semi-Dios andrógino cuyos sexos están atrapados en cuerpos esféricos, como castigo de su Padre? ¿O qué es lo que son?

--Sólo somos un par de perlas, gemelas por cierto, que estaban esperándote. Gracias por haber venido, ahora te diremos lo que viniste a hacer ya que pareces no tener idea de ello. Tienes que llevarnos contigo, de la forma que sea pero en todo momento debemos estar cerca. Piensa en esto como una simbiosis.

--¿Qué están ofreciendo?

--Te ofrecemos sueños, fantasías, todo lo que no encuentras en tu mundo gris, todo a lo que perteneces. Te ofrecemos un hogar donde los muebles son nubes contenidas en estructuras de caoba, donde en cada pared, suelo y techo hay una ventana y dos puertas. Te ofrecemos una playa donde la arena no es arena sino azúcar, y el Sol no quema porque es sólo un botón dorado. Te ofrecemos todo lo que deseas.

--¿Pero qué obtendrían a cambio? Vamos, algo deben estar ocultando.

--No ocultamos. No es bueno cubrirse todo pero tampoco hay que mostrarse desnudo, porque se pierde el interés. Claro que pensamos en un beneficio, cualquiera que te de diciendo que no busca algo a cambio, está mintiendo, si no lo dice, quizás puedas creerle. Lo que nosotras tendremos a cambio es el sencillo pero enorme placer de salir de estas aguas. Amamos nuestra casa de roca y silencio pero queremos sentir el aire, queremos rozar nuestros cuerpos con el viento y saber qué se siente ver por encima de la superficie. Eso es todo.

Lo pensé como por un minuto, y acepté. No tenía mucho qué perder, además eran unas perlas bastante lindas. Las cogí cuidadosamente y las metí al bolsillo de la camisa para seguir nadando, estaba cerca de la superficie donde me esperaba el tecolote que me había traído hasta aquí. Así fue como encontré a las perlas, o como atinadamente dije, como ellas me encontraron.

Estoy a punto de dormir en esa dimensión, lo sé porque me entró algo en los ojos que me obligó a cerrarlos y en la ceguera autoprovocada vi mi rostro bostezando, compuesto por microscópicas manchas de pintura plateada, como los pixeles de una pantalla. De esa forma es como puedo saber qué está ocurriendo conmigo en esa dimensión, desearía que fuese a consciencia pero no lo es, son destellos de proyecciones interdimensionales que aparecen por "casualidad" (como me gustaría decir, en cambio sé de su oportuna y causal intromisión). A veces cierro los ojos y me veo de pie a la orilla de un mirador, contemplando los anillos de Saturno. A veces me veo jugando con el amor de mi vida en un laberinto de tulipanes gigantes. A veces me veo alimentando a los colibríes salvajes, esos que no han sido domesticados ni serán montados por las hadas criminales: las que fueron despojadas de sus alas por atentar contra sus hermanas. A veces cuando cierro los ojos no me importa ver nada o verlo todo, saber que puedo seguir viendo es lo que me brinda satisfacción.

La siguiente vez que los cerré y pude vislumbrar mi Yo Hiperreal ya estaba navegando en un biosubmarino y tomando nota de cada especie que se cruzaba en el camino. Así que, ahora que las perlas están cantando y yo me encuentro dormido, puedo seguir pensando lo que me ha mantenido intrigado todo este tiempo, ¿buscan algo más las perlas o realmente su única intención era salir del agua? Tengo un presentimiento sobre lo primero, una corazonada de que hay algo más allá de lo que se dijo, como siempre lo hay. Creo saber de qué se trata pero prefiero estar completamente seguro y para eso debo seguir soñando y debo seguir siendo arrullado por las perlas. Cuando llegue a ese punto de convergencia, te lo diré.

Ahora tengo dos planos: paralelos, uno sobre otro. Unidos por un globo ocular, gira el ojo sobre su eje y se mueven los planos que están encarnados en los párpados. La pupila de este microcosmos como el faro, el iris como los cielos, los campos y los mares; y todo lo demás es el barco. Este es mi sistema solar, ubicado en la galaxia que he llamado "Vía Lacrimógena" donde no hay valles de lágrimas sino agua dulce que cae, que flota y se eleva sobre otras galaxias, cascadas de ideas encapsuladas en gotas de lluvia que se transforman en líquidas para fluir como es debido.

Estoy soñando allá y aquí solo sé que estoy vivo. Ahora prosigo a dormir aquí para saber que allá estoy vivo.

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