13 oct. 2010

Permanente



Escuché un revoloteo. Era un bello insecto. Se acercó a mi oído y por cada movimiento de sus alas, cada mínimo movimiento, una letra se escribía en mi mente.



"Deletrea conmigo pequeño insecto".
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"No puedo, soy sólo un portavoz del inconsciente. Un mensaje con alas".
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"Eres más que eso, eres cuerpo y alma. Vienes y me salvas, del olvido, de la duda".
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"Soy una invención de tu mente, vestida con el cadáver de un ser insignificante, que tu mataste".
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"Y resucitaste, para traerme su nombre de vuelta. Has dejado de ser cadáver y me has traído su vida, en siete letras".
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"He terminado, mis alas no tienen más para ti por el momento. Ya tienes lo que necesitas, ya sabes lo que quieres, ya descubriste que le amas, que nunca dejaste de hacerlo".



Y se fue, y se quedó, metiéndose en mi oreja.

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